Valduero Blanco recomendado por la pareja de expertos en vino más famosa del mundo

Tres magníficos ejemplos de la calidad de los vinos de nuestro país que sorprenden por su elaboración y su equilibrio en copa.

Que los vinos españoles triunfan allá donde van es algo de sobra conocido. La calidad de nuestros caldos es reconocida a nivel mundial y muchos expertos en la materia no cejan en recomendar referencias patrias a cualquiera que les escuche.

Es el caso de Mike DeSimone y Jeff Jenssen, popularmente conocidos como los World Wine Guys. Es una pareja de expertos y divulgadores con un impacto tremendo en la industria vinícola mundial, por lo que sus opiniones pueden marcar la trayectoria de cualquier bodega o botella. Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de hacerles una larga entrevista en la que, entre otros muchos temas, les pedimos que a cuenta de la publicación de su último libro sobre vinos blancos que nos recomendaran tres ejemplos españoles de calidad. La respuesta es para tenerla muy en cuenta porque han elegido tres vinos muy asequibles y también muy variados: un Albariño, un Ribera y un Rioja.

Empecemos por el Ribera del Duero, que no es otro que Valduero Albillo Mayor. Este monovarietal de Albillo, elaborado por Bodega Valduero refleja fielmente el carácter del terruño de Gumiel de Mercado. Las cepas, con una edad media de 12 años y cultivadas sin riego ni abonos químicos, se vendimian de forma manual en pequeñas cajas de 14 kg. Tras una cuidadosa selección, la uva se enfría durante 12 horas antes de prensarla, y el mosto fermenta en acero inoxidable a temperatura controlada durante al menos 14 días, sin estabilizarse ni filtrarse antes de embotellar, lo que garantiza la máxima expresión de su personalidad.

En copa, se presenta de un color pajizo muy claro, resistente a la oxidación, y desprende un aroma frutal fresco, con notas de piña y pomelo que son marca de la variedad Albillo. En boca resulta equilibrado, donde la corpulencia se combina con una acidez ligera que aporta frescura y redondez, haciendo de este blanco un ejemplo perfecto de la elegancia y singularidad de los vinos de Ribera del Duero. Perfecto para acompañar platos de verduras, ensaladas o pescado blanco.

 

Seguimos con el Rioja, que es Valenciso Blanco, cuya añada de 2020 recibió 94 puntos Parker. Elaborado con un 70% de Viura y un 30% de Garnacha Blanca, este coupage procede de viñedos muy viejos ubicados en Villalba, Haro y Ollauri, cultivados de manera sostenible sobre suelos arcillosos y calcáreos. La cosecha se realiza de forma manual para preservar la integridad de los granos y mantener todas sus cualidades. Tras la vendimia, la uva fermenta en barricas de roble del Cáucaso y reposa en las mismas durante nueve meses, lo que le aporta complejidad y estructura sin perder el protagonismo de la fruta. De cada añada se elaboran apenas 9.000 botellas, reflejando la atención y el cuidado que caracterizan a la bodega Valenciso desde su fundación en 1998 por Luís Valentín y Carmen Enciso.

En copa, se muestra de un amarillo dorado brillante y limpio, desprendiendo aromas frescos y envolventes, con notas cítricas y recuerdos a repostería y maderas muy finas. En boca es cremoso y untuoso, con un equilibrio entre frescura y riqueza, donde predominan la fruta blanca y los matices cítricos, acompañados de ligeros recuerdos tostados que perduran tras el sorbo. Es un vino que marida perfectamente con pescados grasos, carnes blancas, platos con salsas cremosas, quesos curados o recetas mediterráneas.

El último de la lista es Granbazán Limousin Albariño, pionero en la crianza en barrica dentro de la Denominación de Origen Rías Baixas. Procedente de la Finca Tremoedo, sus uvas, cultivadas en viñas de más de 40 años sobre suelos de “xabre” o granito meteorizado, se seleccionan cuidadosamente con bajas producciones, podas en verde y deshojado para lograr un fruto concentrado y equilibrado. Tras el despalillado y una maceración en frío de 10 a 14 horas, el mosto fermenta controladamente entre 15 y 17 °C en depósitos de acero inoxidable. Durante la última fase de la fermentación, el vino inicia su crianza en barricas de roble francés durante un mínimo de 4 meses, completando posteriormente 18 meses más en depósito de acero para afinar su perfil y conservar la frescura característica del albariño.

En copa, este vino gallego se nos presenta de color amarillo pajizo con reflejos dorados, translúcido y brillante. Su nariz es intensa y golosa, donde se perciben notas de membrillo, mango confitado y manzana con canela, acompañadas de matices de cera de abeja, toffe y un delicado fondo de hierbas como orégano y romero. En boca se muestra amplio y con carácter, con un volumen notable y una salinidad que se percibe desde el primer trago, mientras la acidez armoniosa acompaña todo el recorrido. Su final es largo y persistente, con un recuerdo sutil a bollería fina y ahumados que refuerza la complejidad y personalidad del vino.

Un blanco ideal para acompañar platos de productos del mar, como pulpo a Feira o conservas naturales (mejillones, zamburiñas, berberechos), platos de carnes blancas poco especiadas o quesos como el Camembert, San Simón o Cabrales.

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